Pros y contras de hacer intervenciones en domicilio

Pros y contras de hacer intervenciones en domicilio

Aunque muchas veces esta decisión no depende sólo de tí, si no de las características del puesto en el que te encuentras o incluso de la entidad para la que trabajas, no cabe duda de que el espacio en el que se lleva a cabo la intervención es de vital importancia. No nos referimos al decorado (que también) sino mas bien al lugar: domicilio y despacho. Son como el ying y el yang, aunque diferentes lo creas o no, se complementan.

En este punto tu respuesta esta clara: obvio que no será lo mismo. Lo que pasa es que nadie te explica en qué momento es conveniente elegir un espacio y evitar el otro, en que punto del proceso es mejor reunirnos en el despacho o ante la necesidad de trasladar determinada información si es o no oportuno mantener esa reunión en el domicilio familiar o en nuestro despacho.

Por eso desde Socialint hemos pensado en realizar una mini lista de pros y contras de realizar intervenciones en domicilio, por si para tí que estas empezando o para tí que no has tenido experiencias en este contexto, puede ayudarte a hacerte una idea de cual sería la mejor opción en un momento determinado.

En esta infografía que puedes descargarte hemos querido recoger los tres aspectos mas destacables que nosotras nos planteamos a la hora de valorar el llevar a cabo una intervención en el domicilio familiar o en el despacho. Seguridad física, momento de la intervención, número de personas,… son sólo algunas de las cosas a tener en cuenta cuando vamos a trabajar con los usuarios del servicio en el que nos encontramos.

Pero como te hemos dicho en varias ocasiones, los límites los pones tú: espacios públicos como parques, playas, zonas comerciales, etc., pueden ser también el marco de nuestras intervenciones. Depende de lo que queramos trabajar, de los objetivos planteados, de la disponibilidad de la persona y de nuestro perfil, cualquiera de estos contextos pueden ser válidos. L

¿Te animas? ¿Has trabajado en estos contextos? ¿Cuál ha sido tu experiencia? 

¡Te esperamos en los comentarios!

 

Relaciones con usuarios: qué hacer si…. te invitan a un café

Relaciones con usuarios: qué hacer si…. te invitan a un café

Hace unos años, si me hubieran preguntado, mi respuesta hubiera sido clara, NI DE COÑA! De hecho podría decir, si mal no recuerdo, que en la facultad, en una asignatura llamada Taller de Trabajo Social (o algo así) la profesora nos lo decía tajantemente, en casa de las personas con las que trabajamos no se come nada, ¿capito?

 

Bueno pues eso a mi se me quedó grabado a fuego y en base a eso construí mi “¿identidad profesional?” Luego comentandolo con amigas y compañeras de profesión, todas hacíamos lo mismo, ante estas situaciones: vade retro satanás! No podemos caer en la tentación, tenemos que permanecer rectos, casi inhumanos. Después en algunas entidades en las que trabajé te recalcaban este dogma, NI AGUA! No sea que después las familias vayan diciendo por ahí que vamos a sus casas a tomar café.

 

Pues en ese contexto, en el de la típica visita a domicilio en la que te conviertes en policía y compruebas que haya luz, agua, comida en la despensa, en la nevera, ropa en el el armario, etc.; en el que haces las intervenciones familiares en domicilio, cuando vas más a las casa de las familias con las que trabajas que a las casas de tus familiares (o incluso a la tuya a veces), cuando hay una vinculación y ya se ha establecido una relación, cuando ya no es solo trabajo sino otro ser humano que necesita apoyo, y te necesita tanto como técnico, profesional con conocimientos y experiencia, como persona, en ese contexto la cosa cambia. A veces, no se si les ha pasado, parecemos robots, hacemos sota, caballo y rey y de ahí que no nos saquen. Empatizamos, pero lo justo, nos involucramos, pero lo justo porque tratamos de evitar que nos conozcan, que nos juzguen, que al fin y al cabo haya una relación recíproca y de confianza que quizás, en muchos casos, favorezca y haga que la intervención fluya.

 

Luego ves el capitulo de la Boda Roja de Juego de Tronos (tranqui no hago spoiler), la ansiedad con la que Catelyn Stark esperaba que les dieran de comer y de beber para sentirse seguros y guarecidos en Los Gemelos y piensas, pues va a ser que estábamos equivocados.

 

Hace poco en una visita a domicilio, la madre nos ofreció de muy buena gana una café, mi compañera, ante mi sorpresa, dijo “sí, claro”. Imagínense mi cara ¡un cuadro! Bueno, pues la señora desayunando y nosotras con nuestro café, tuvimos una intervención cercana y sobre todo fructífera, desde la naturalidad y normalidad. Será porque cuando aceptas lo que el otro te ofrece, también estás aceptando, de alguna manera… ¿a la persona? Quiero decir, estás confiando en ella, y cuando se inicia esa relación de confianza, es probable que todo lo demás fluya.

 

Ojo, no quiero decir que de ahora en adelante en las visitas uno vaya pensando en hacer un almuerzo, merienda o cena, no se trata de eso. Hay que tener en cuenta la persona, la situación, el tipo de intervención y sobre todo la relación existente en ese momento. Cuando empezamos a trabajar con una persona o familia es importante realizar un encuadre de la intervención, donde todos tengamos en cuenta: el objetivo para el que se trabaja, cómo se va a trabajar (sesiones, lugar, temporalidad, medición de resultados) y el lugar que ocupa cada uno. Si esto no lo hemos definido desde el inicio, en realidad, va a importar poco que nos tomemos un café, un gintonic (coña) o permanezcamos tiesos como velas delante de la persona porque no va a saber cual es su puesto, para que está aquí y que es lo que vamos a hacer nosotros.

 

Así que desde esta nueva perspectiva, y viendo que a pesar de tomarme un café en la casa de una persona con la que trabajo, el mundo sigue siendo mundo y no me han expulsado del colegio profesional, creo que voy a intentar humanizarme un poquito más, a ver que saco en claro.

 

¿Y a tí? ¿Has estado en alguna situación similar algunas vez? ¿Alguna? Seguro que en miles, ¿nos la cuentas?

¡Te esperamos en los comentarios!

 

7 cosas sobre el Trabajo Social que tienes que saber antes de comenzar la carrera

7 cosas sobre el Trabajo Social que tienes que saber antes de comenzar la carrera

Estás en el último curso del instituto y ya te tocó decidir y escoger qué carrera vas a estudiar. A tus dieciocho años has tomado una de las decisiones más importantes de tu futuro profesional e indudablemente de tu futuro personal. También puede ser que tengas algunos años más, hayas estudiado otra carrera que no te ha convencido, escogieras un ciclo formativo de la rama de social… y un buen día se te pasa por la cabeza “Trabajo Social”. Como ya sabrás y aunque nada es definitivo, que no te quepa duda, si te has decantado por Trabajo Social es por algo, aunque todavía no lo sepas.

Como en otras carreras, lo que estudias en la facultad poco se acerca a la realidad profesional y a lo que va a ser tu día a día como Trabajadorx Social. Por eso aquí te dejamos 7 cosas que nos hubiera gustado saber antes de empezar la carrera y que hemos aprendido en el día a día. De haberlas sabido no hubiésemos cambiado de profesión pero quizás si la hubiéramos afrontado de otra manera.

 

1. La realidad supera la ficción.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y cuando hablamos de Trabajo Social no es solo una frase hecha, es así. Te contarán historias que hasta que no conoces a sus protagonistas no las vas a creer, te verás haciendo sesiones con personas e incluso con animales como eje central del problema, llegarás a sitios que no sabías que existían, a lo mejor te amenazan, a lo mejor te besan la mano.

No intentes que tu pareja, amigxs y familia entiendan porque te gusta esta profesión, no lo van a hacer. Y para muestra un botón, o un libro mas bien, De gallegos, tucanes y trabajadores sociales, no dudamos que sea totalmente verídico.

 

2. Nunca vas a dejar de formarte.

Si eres de lxs que cuando algo te gusta te implicas y quieres saber más, te va a faltar vida para leer acerca de teorías, modelos, herramientas, manuales de intervención, etc. Y ya no decirte para asistir a jornadas, congresos y eventos relacionados con la profesión.

Estamos totalmente de acuerdo en que la práctica y la experiencia en el día a día es la mejor escuela, pero no olvides nunca que para ofrecer rigurosidad en nuestro trabajo es importante estar informados y actualizados. El mundo social cambia constantemente y no podemos quedarnos obsoletos.

 

3. Te tienes que cuidar.

Esto es lo que más nos cuesta y probablemente lo que más necesitamos. Además de los hábitos saludables que todos conocemos (ejercicio, sueño, alimentación, etc.) es vital tener tiempos de desconexión y de autoconstrucción. Es decir, trabajamos con personas, con personas que no están en su mejor momento y hay veces que sus problemas nos comen.

No somos superhéroes, no podemos abarcarlo todo, llegamos hasta donde nos dejan con los recursos que tenemos y nuestra responsabilidad es ejercer la profesión honestamente sin juzgar ni estigmatizar. Eso no quiere decir que no reivindiquemos, que no luchemos por mejorar la sociedad, el mundo,… pero es importante no fustigarse ni cargar sobre nuestros hombros culpas que no nos corresponden.

 

4. Busca profesionales que te complementen.

Profesionales sí, porque da igual que sean psicólogxs, educadorxs sociales, maestrxs, profesorxs, psiquiatras, enfermerxs, médicxs, administrativxs, técnicxs en animación sociocultural, integradorxs sociales (perdón si nos dejamos a alguien atrás).

Tenemos la suerte de poder trabajar en diferentes áreas y cada especialista te puede aportar y créenos, lo hará, a nivel profesional y personal, experiencias, técnicas, estrategias,… que podrás incluir en tu maleta social. La frase de cada oveja con su pareja no tiene cabida en el Trabajo Social, tu eliges, sólo trabajas o también te enriqueces.

 

5. Valora tu profesión.

En España la profesión no tiene la consideración que tiene en otros países europeos y aunque bien es cierto que los organismo correspondientes son quienes tienen que legislar con respecto a esos aspectos también es cierto que nosotrxs como colectivo profesional también tenemos parte de culpa.

Tenemos poca visibilización, cuando salimos en noticias casi nunca el titular es positivo y la sociedad en general desconoce lo que podemos hacer mas allá de gestionar prestaciones y quitar niñxs. Hay que hacer más ruído y que se vea lo que hacemos, no somos gestores de pobreza, somos promotores de cambios.

 

6. Puedes cobrar por tu trabajo.

Quienes estudiamos esta profesión no la escogimos por prestigio ni por pasta. Pero no olvides nunca que tienes unos conocimientos y un importante valor profesional y seguramente personal también, así que no te sientas mal por poner precio a tu trabajo.

El voluntariado está bien, sobre todo mientras estás estudiando, te acerca a la realidad,  te ayuda a conocer diferentes ámbitos de trabajo pero, como todo, no puede ser eterno. Puedes crecer profesionalmente, desarrollarte, trabajar y por qué no, también ser voluntarix, pero como decíamos en el punto anterior, valórate y hazte valer.

 

7. El trabajo social no tiene límites, los límites los pones tú.

Sí, al Trabajo Social se le presentan nuevos retos, retos cada vez más interesantes y necesarios para evolucionar y crecer. El mundo cambia y tenemos que seguirle el ritmo.

Trabajo Social en empresas, trabajo social en calidad, counselling, coaching, etc., son muchas de las cosas que ya se están haciendo. Si quieres saber más te proponemos que entres en cualquiera de estos posts de socialintweb y de socialint para  macroscopiosistémico, podrás conocer de primera mano un poco más de lo que se está cociendo en España.

 

 

Si tuviéramos que definir en una palabra que es el trabajo social para nosotras sin duda esa sería pasión. No creas que va a ser un camino de rosas, para nada, te toparás con espinas más de una vez y de dos también, pero… ¿qué te vamos a contar? El Trabajo Social engancha

¿Te enganchas con nosotras? ¡Te esperamos en los comentarios!

 

 

El gran día ¡nuestro Demo Day!

El gran día ¡nuestro Demo Day!

Ilusión, pasión, emoción, innovación, dedicación, esfuerzo, compromiso,… Estas son sólo algunas de las sensaciones que inundaron el Pabellón B del Coworking el pasado viernes 5 de mayo.

¿El motivo? El Demo Day del programa de emprendimiento social en el que ocho proyectos, incluído Socialint, tuvieron su puesta de largo. Esta edición es pionera ya que en convocatorias anteriores se habían contemplado especialidades como la tecnológica y la turística pero no la social.

Para hacerlo posible la Sociedad de Promoción Económica del Cabildo de Gran Canaria (SPEGC) trajo desde Barcelona a Tandem Social. Así que junto a ellos, concretamente junto a Jordi Gusi, Micaela Villaverde y Andrea Balletbó comenzamos una nueva y gratificante aventura.

¿Con qué nos quedamos? Con nuestros compañerxs de viaje, nos referimos a los compañerxs del programa pero también a los mentores de Tandem Social y al personal de la SPEGC, ya que en todo momento se mostraron cercanos e implicados, facilitando nuestro pase por el programa y nuestra estancia en el Coworking.

Hay una frase que Jordi nos dijo en los primeros días de la formación que además volvió a repetir en el Demo Day y es que, la empresa actual será social o no será”. Esta ha sido la esencia de este programa.

(más…)

Hola mundo!

Hola mundo!

Hoy es el Día Internacional del Trabajo Social y aprovechando la ocasión lanzamos nuestro proyecto: ambicioso, social pero sobre todo con mucho corazón. El Trabajo Social corre por nuestras venas, al igual que por la de muchos otrxs compañerxs, profesionales comprometidxs que aman esta profesión aunque a veces nos cuestionemos por qué.

De esos cuestionamientos nace esta idea, de la necesidad de hacer algo diferente y colaborar en la creación de nuevos caminos para el Trabajo Social. Hacer un trabajo social por y para todos los públicos, rompiendo barreras, y es que ahí, donde hay personas, el trabajo social tiene cabida.

También queremos mostrarte la chicha, sin literatura, generar contenidos que te interesen, dinámicos y actuales. Porque este también es tu espacio, para que tu participes, para que tengas voz, porque sin tí no tendría sentido.

¿Te gusta la idea? ¿quieres saber más? Quédate con nosotras y te lo contamos, bienvenidx! (más…)

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